
Crisis Migratoria entre España y Marruecos acentúa las tensiones diplomáticas y la fragilidad de los territorios de Ceuta y Melilla.
CEUTA, España (Diario Digital) — Decenas de miles de personas cruzaron en cuestión de horas la frontera entre Marruecos y los territorios españoles de Ceuta y Melilla esta semana, en uno de los episodios migratorios más grandes registrados en la zona, con al menos 67 cuerpos recuperados en el mar y cerca de 70,000 personas ya devueltas a territorio marroquí, según cifras oficiales citadas por medios españoles este sábado.
La avalancha comenzó el jueves 30 de julio, cuando miles de jóvenes marroquíes se dirigieron desde la localidad de Castillejos hacia la valla fronteriza de Ceuta. Cientos de ellos treparon las barreras de contención mientras agentes de las fuerzas auxiliares marroquíes se retiraban a su paso, según reportó la agencia EFE. En un plazo de 48 horas, unas 50,000 personas —en su mayoría hombres jóvenes de nacionalidad marroquí— habían entrado de forma irregular a Ceuta y Melilla, de acuerdo con estimaciones del Gobierno español.

El Ministerio del Interior de España informó que, para el sábado, cerca de 70,000 personas habían regresado a Marruecos en las últimas 30 horas, la mayoría de forma voluntaria, ante la falta de suministros básicos —comercios y bares permanecieron cerrados durante dos días— y un acuerdo entre Madrid y Rabat para la repatriación inmediata de quienes cruzaron la frontera. Las autoridades españolas comenzaron este sábado a instalar barreras de contención adicionales en el espigón fronterizo de El Tarajal, según anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
AL MENOS 67 MUERTOS
La cifra de fallecidos, en su mayoría personas que intentaron cruzar a nado o en embarcaciones improvisadas, ascendió a 67 cuerpos recuperados en el mar hasta el sábado, según el recuento de la Guardia Civil española con base en Ceuta. El Gobierno español desplegó al Ejército para reforzar a la Guardia Civil ante lo que las autoridades de Ceuta describieron como un «colapso» de la ciudad, cuyos centros de acogida —diseñados para unas 700 personas— quedaron completamente desbordados.
El sábado por la mañana se reportaron detonaciones en la frontera de Melilla, donde decenas de personas intentaban entrar desde Marruecos por el paso de Beni Enzar, que permanece cerrado mientras la Policía y la Guardia Civil se despliegan en la zona, según informan las autoridades locales.
RESPUESTA POLÍTICA Y DIPLOMÁTICA
Sánchez calificó lo ocurrido como «un ataque a la integridad territorial» de España, pero descartó declarar la emergencia nacional, ya que la legislación vigente no contempla los flujos migratorios como causa para esa medida. El Gobierno confirmó que casi 30,000 personas fueron devueltas a Marruecos mediante el mecanismo conocido como «devoluciones en caliente», una práctica que, según el politólogo español Augusto Delkáder, no está prohibida de forma absoluta por la reciente sentencia del Tribunal Supremo español, contrario a lo que se difundió en redes sociales.

La crisis generó fricciones dentro de la Unión Europea. Italia suspendió el acuerdo Schengen con España durante un mes, cerrando sus fronteras marítimas y aéreas en respuesta a la crisis de Ceuta. Sánchez respondió señalando que las entradas irregulares registradas por la agencia europea Frontex en países como Italia duplican las de España en el periodo 2021-2026. Los ministros de Interior de la Unión Europea tienen previsto reunirse el martes por videoconferencia para abordar la crisis, después de que Sánchez y líderes de otros 22 países miembro solicitaran una cumbre extraordinaria.
Analistas consultados por Diario Digital atribuyeron el estallido migratorio a una combinación de factores: tensiones históricas entre Marruecos y Argelia, el papel de las redes sociales al incitar a aprovechar «ventanas» de cruce fronterizo, y la estrategia de Marruecos de modular los flujos migratorios como herramienta de presión política frente a España y la Unión Europea. El politólogo Eduardo Reina señaló además que el momento de la crisis —ocurrida apenas diez días después de un viaje de Sánchez a Argelia— generó dudas sobre su origen diplomático, en un patrón similar al de la crisis de 2021.
UN PATRÓN QUE SE REPITE
La crisis actual no es un hecho aislado, sino parte de una dinámica recurrente en la frontera de Ceuta y Melilla durante las últimas dos décadas. Entre los antecedentes más graves figuran:
- 29 de septiembre de 2005: fuerzas de seguridad matan a tiros a cinco migrantes cuando cerca de 700 intentaban cruzar la valla de Ceuta; 214 lograron entrar.
- 6 de febrero de 2014: al menos 15 migrantes subsaharianos mueren ahogados al lanzarse al mar en un intento de acceso protagonizado por unas 400 personas.
- 17 y 18 de mayo de 2021: más de 10,000 migrantes entran de forma irregular a Ceuta luego de que Marruecos relajara los controles fronterizos, en represalia por la decisión de España de brindar asistencia médica a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, enfermo de covid-19. La mayoría fue devuelta a Marruecos, aunque más de 1,500 eran menores de edad, cuya repatriación España inició tres meses después.
El episodio de esta semana, con entre 50,000 y 60,000 cruces en 48 horas, supera ampliamente esos antecedentes en magnitud.
POR QUÉ CEUTA Y MELILLA SON ESPAÑOLAS
Ceuta y Melilla son los únicos territorios de la Unión Europea ubicados en el continente africano, una condición que explica por qué sus fronteras han sido, de forma recurrente, foco de crisis migratorias y tensiones diplomáticas entre España y Marruecos.
Melilla pasó a manos españolas en 1497, cuando una flota bajo el mandato de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel I de Castilla, conquistó la ciudad portuaria, en el marco del mismo impulso expansionista que culminó, cinco años antes, con la toma de Granada. Ceuta, por su parte, fue conquistada por Portugal en 1415 y pasó a la corona española en 1580, cuando Felipe II unificó las coronas española y portuguesa tras la muerte sin descendencia del rey Sebastián I de Portugal. Cuando esa unión se disolvió en 1640, España conservó la ciudad, y desde entonces ambos territorios han permanecido bajo soberanía española de forma ininterrumpida.
Cuando Marruecos obtuvo su independencia en 1956, tras el fin del protectorado español y francés en el norte de África, Ceuta y Melilla no formaron parte de la cesión de territorio y siguieron siendo españolas. Desde entonces, Marruecos ha reclamado en repetidas ocasiones la soberanía sobre ambas ciudades, enmarcando la reivindicación en el concepto conocido como «Gran Marruecos». Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas respalda su condición de provincias españolas y el derecho internacional no las considera colonias pendientes de descolonización.
Ambas ciudades tienen el estatus de ciudades autónomas, con competencias similares a las de una comunidad autónoma española, pero su economía depende en gran medida del comercio informal con Marruecos, lo que las hace especialmente vulnerables a cualquier tensión entre Madrid y Rabat, como la que ha vuelto a evidenciarse esta semana.
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Fuentes: Infobae, Agencia EFE / El Heraldo, Telecinco, Ministerio del Interior de España.


