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El Tarot y la Vida

 

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En el año 1976, en Argentina, subió al poder una terrible dictadura militar que costó miles de vidas;  la mayor parte de una generación. Algunos de sus métodos, conocidos como Terrorismo de Estado,  consistían en llegar a una casa, detener a sus habitantes  y trasladarlos a un centro de detención donde se los torturaba a veces hasta la muerte para obtener información.

A través de entrevistas con viejos adivinos y por la lectura de libros, en esos años acababa de aprender Tarot. Efectuaba breves lecturas sobre situaciones amorosas, económicas y a veces de salud. En cierto momento, una pareja  a quien perseguía la dictadura, indagó si era seguro permanecer en un domicilio. Las cartas contestaron que podían habitar en él durante quince días, luego de los cuales debían buscar otro sitio. Mis amigos cumplieron con lo previsto y se marcharon en la mañana del día quince. En la madrugada del dia dieciséis, los llamados Grupos de Tareas llegaron a la casa. La destruyeron en busca de documentación y detuvieron a un par de vecinos a quienes torturaron para averiguar paraderos.

La voz se corrió y recibí consultas sobre el  tema ¿Hoy venrán a buscarme? ¿Es seguro alojarme en tal o cual lugar? ¿Es mejor que me vaya de la ciudad…? . Fueron un total de quince  casos que recibieron orientación y en todos ellos se pudo prever los movimientos de los gendarmes. Al confiar en el resultado , los consultantes entregaban sus vidas a la información brindada por un mazo de cartas; a una lectura aparentemente guiada por el azar.

Quizá esa sea una de las importantes diferencias entre nosotros los latinos y los americanos, que dejan muy poco margen al conocimiento intuitivo; que someten todo al imperio de la cantidad, de la estadística, de la precisión. En Argentina a esa época se la conoce como Los años de plomo. Las razones para condenar a muerte iban de un pensamiento político hasta mantener un nombre y unos datos en una libreta de direcciones.   Situación dramática, en el límite de la vida. Entonces, el conocimiento que surgía del instinto, de los pliegues oscuros de la conciencia, era lo único a lo que podíamos aferrarnos.

El Tarot es un sistema de setentay seis cartas. Cincuenta y cuatro de éstas se conocen como “Arcanos Menores”. Los mismos se reparten en cuatro divisiones numeradas del uno al diez: Bastos, Copas, Espadas y Oros; en cada palo, se suman las figuras: Rey, Reina, Caballero y Sota. Las cartas españolas y las de póker están formadas por algunas de estas imágenes. Los arcanos mayores en número de 22, representan símbolos vinculados con el destino y otros avatares metafísicos. Algunos de ellos han pasado al imaginario popular, como el Diablo, la Torre, el Loco, etc. Más allá de su utilización como juego, el Tarot conforma un verdadero lenguaje que puede leerse combinando  imágenes. Se lo considera  un reflejo del cosmos, y conociendo las leyes que lo rigen, es posible  interpretar ampliamente el presente y con ciertas condiciones, el futuro .

En todas las sociedades existió siempre el oficio de adivino. Nuestros numerosos hermanos mexicanos pueden atestiguar que en su cultura, como resabio de lo que fueron las civilizaciones aztecas y mayas,  existen personas a las que se puede consultar en términos de mancia, es decir por su conocimiento intuitivo, sobre todo aquello que escapa a la experiencia ordinaria.

¿Cómo puede ayudarnos en este mundo contemporáneo este lenguaje fascinante cuyos orígenes se ignoran? Parte de la respuesta la dimos más arriba: en una situación de desconcierto, donde estaba en juego la vida, un puñado de personas entregamos la certeza de nuestra existencia al juicio del Tarot. En esas precisas circunstancias pudimos salvar nuestras vidas. ¿Casualidad? ¿Destino? A veces es necesaria la profecía para guiarnos en medio del laberinto en que suele convertirse la existencia. Frente al estrés, la falta de trabajo;  el destino de nuestros hijos; la incertidumbre del devenir, necesitamos la  voz clara y serena del oráculo. Él nos permite poner en orden las  ideas y esclarecer el presente, para desde allí abordar nuestro futuro.

 

Para una breve consulta de Tarot sin cargo, escriba a gocho123@gmail.com o llame al 314-363-7235

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Sobre Lorena Fernández - Proyecto en Letras

Creadora y Coordinadora de Proyecto en letras. Un proyecto que tiene como objetivo la difusión de Material literario de Autores independientes, en diferentes géneros. Este proyecto se desarrolla a través de diferentes propuestas de difusión. Personalmente hago lecturas editadas en vídeo y el punto de partida es mi canal de youtube.

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4 comentarios

  1. Amilcar Luis Blanco

    Creo que en la Argentina de los años de plomo la intuición y aún la creencia en el tarot u otras formas de videncia o anticipo del devenir habrán salvado algunas vidas, sin duda. Estas formas de revelación oracular, muy antiguas, ya en Grecia y Roma se consultaban los oráculos, constituyen instintos o capacidades que van más allá de la razón científica. Siempre he pensado que los seres humanos creemos, nos ilusionamos, sentimos fe, a pesar de la razón científica o lógica, si nos aferráramos o hubiésemos aferrado en el pasado únicamente a esta forma de conocimiento la humanidad como especie habría perecido.
    Las religiones, por ejemplo, por muy denostadas que sean han servido para trasmitir al ser humano fe, esperanza, desinterés y capacidad de lucha para enfrentar las adversidades.

    • Gracias amigo Amílcar Luis Blanco por tu comentario. Las religiones son el contexto necesario en el que se ha movido siempre, quizá desde los orígenes de la humanidad las figura del adivino. En la historia han habido muchos años de plomo y siempre se recurría a él en la incertidumbre y ante la posible pérdida de la vida. Te envío un abrazo.

  2. Interesante artículo. Soy escéptico, pero después de leerlo veo el tema desde otro punto de vista.

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