
La Telaraña de Vigilancia del ICE: Reconocimiento Facial, Apps de Rastreo e Intimidación a Ciudadanos Estadounidenses
Por Diario Digital | 8 de marzo de 2026
Washington, D.C. • El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha desplegado un extenso aparato de vigilancia que no solo rastrea a inmigrantes indocumentados, sino que también monitorea e intimida a ciudadanos estadounidenses que critican las políticas de deportación del gobierno, según una investigación de NPR basada en decenas de testimonios y documentos judiciales.
La investigación revela que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) utilizan tecnología de reconocimiento facial, aplicaciones de inteligencia artificial desarrolladas por Palantir, y un vasto sistema de recolección de datos que incluye registros médicos, información tributaria y bases de datos de licencias de conducir para localizar y detener a personas en todo el país.
Ciudadanos bajo vigilancia
Entre los casos más preocupantes se encuentra el de una residente de Minneapolis identificada solo como Emily, quien fue confrontada por agentes del ICE mientras observaba sus operaciones en su vecindario. Según su testimonio bajo juramento en una demanda presentada por la ACLU, una agente del ICE la llamó por su nombre, recitó su dirección personal y le gritó desde un vehículo gubernamental que la «llevarían a casa.»
En Portland, Maine, una mujer llamada Colleen Fagan fue grabada por agentes mientras ella documentaba un operativo de inmigración. Al preguntar por qué registraban su información, un agente enmascarado le respondió que ahora estaba catalogada como «terrorista doméstica» en una base de datos del gobierno.
La ACLU ha presentado demandas en Minnesota y Maine argumentando que estas tácticas violan los derechos de la Primera Enmienda de los ciudadanos que observan y documentan operativos federales. Más de 30 personas han prestado declaración jurada describiendo encuentros intimidantes con agentes de inmigración.
Tecnología al servicio de la deportación masiva
La investigación detalla dos herramientas tecnológicas centrales en las operaciones del ICE. La primera es Mobile Fortify, una aplicación de reconocimiento facial que permite a los agentes escanear el rostro de cualquier persona detenida y compararlo con bases de datos del DHS. Fotoperiodistas han documentado a agentes escaneando sistemáticamente los rostros de personas detenidas en las calles de Minneapolis, y abogados de inmigración reportan que sus clientes han sido arrestados incluso cuando la aplicación generó resultados incorrectos.
La segunda herramienta es ELITE, desarrollada por Palantir, que un agente del ICE describió en un testimonio judicial como similar a «Google Maps» pero que muestra las ubicaciones probables de personas susceptibles de deportación. Un agente testificó que la aplicación proporciona «pistas» sobre dónde realizar operativos, utilizando datos recopilados del DHS y de otras agencias federales, incluyendo registros de Medicaid y direcciones proporcionadas por el Servicio de Rentas Internas (IRS).
Un juez federal determinó la semana pasada que el IRS violó la ley tributaria al compartir información de más de 42,000 personas con el ICE sin autorización judicial.
Vigilancia en redes sociales
El aparato de vigilancia se extiende también al ámbito digital. El DHS ha emitido citaciones administrativas a empresas como Meta, la compañía matriz de Instagram y Facebook, exigiendo información personal de usuarios que publican contenido crítico contra el ICE. A diferencia de las citaciones judiciales, estas órdenes pueden ser emitidas sin la aprobación de un juez.
Sherman Austin, un residente de Long Beach, California, que administra una cuenta de Instagram con cientos de miles de seguidores dedicada a documentar actividades del ICE, recibió una notificación de Meta informándole que el gobierno solicitaba sus datos. El DHS catalogó la solicitud bajo la categoría de «Seguridad de agentes/Doxing», aunque Austin señala que la información que publicó provenía de fuentes públicas, incluyendo la placa de identificación visible de un agente fotografiado en la vía pública.
Tanto Austin como otros usuarios que recibieron citaciones similares las impugnaron ante tribunales federales. En todos los casos conocidos hasta la fecha, el DHS retiró las citaciones tras ser cuestionadas legalmente.
Un sistema sin precedentes
Según un estudio del Centro de Privacidad y Tecnología de la Universidad de Georgetown, el ICE tiene la capacidad de localizar a tres de cada cuatro adultos estadounidenses a través de sus registros de servicios públicos, y ha escaneado las fotografías de licencia de conducir de uno de cada tres estadounidenses.
El presupuesto del DHS se ha expandido considerablemente bajo la actual administración, con contratos millonarios para tecnología de vigilancia que incluyen una suscripción de cinco millones de dólares con Thomson Reuters para acceder a datos de lectores de placas de matrícula. El ICE también tiene acceso a Clearview AI, una empresa de reconocimiento facial que ha recopilado miles de millones de imágenes de rostros extraídas de internet.
Más de 70 congresistas demócratas enviaron una carta al Inspector General del DHS esta semana solicitando una investigación sobre el uso de tecnología de rastreo de ubicación por parte del ICE sin obtener órdenes judiciales.
Un informe reciente del Consejo Americano de Inmigración reveló que el número de personas sin antecedentes penales detenidas por el ICE aumentó en un 2,450 por ciento desde el inicio de la actual administración, mientras que las liberaciones bajo fianza se redujeron en un 87 por ciento.
Para la comunidad inmigrante en Estados Unidos, el mensaje es claro: el gobierno no solo sabe dónde viven, sino que también vigila a quienes se atreven a observar, documentar o criticar sus operaciones.
Fuentes: NPR, ACLU, Georgetown Law Center on Privacy & Technology, American Immigration Council, documentos judiciales federales


