
Hantavirus: Qué es, qué significa la cepa andina y por qué los expertos descartan una nueva pandemia
Por el equipo de DiarioDigitalSTL | 9 de mayo de 2026
Un brote de enfermedades respiratorias graves a bordo de un crucero en el Océano Atlántico ha colocado la palabra hantavirus en los titulares mundiales. Tres personas han muerto. Siete casos — dos confirmados en laboratorio y cinco sospechosos — han sido identificados entre los 147 pasajeros y tripulantes del MV Hondius. Y la cepa involucrada, el virus de los Andes, posee una característica que ha captado la atención de las autoridades sanitarias de todo el mundo: es el único hantavirus conocido capaz de transmitirse de persona a persona.
Las preguntas son comprensibles. ¿Qué es exactamente el hantavirus? ¿Qué distingue a la cepa andina? ¿Debe el público preocuparse por una posible pandemia?
Esto es lo que dicen la ciencia y el historial de salud pública.
¿Qué es el hantavirus?
Los hantavirus son una familia de virus que portan naturalmente los roedores — principalmente ratones y ratas — y que pueden transmitirse a los seres humanos mediante el contacto con la orina, las heces o la saliva de animales infectados. La infección también puede producirse a través de mordeduras de roedores, aunque esto es poco frecuente. El virus se dispersa por el aire cuando se alteran excrementos o residuos de orina secos, lo que convierte los espacios cerrados o mal ventilados en entornos de exposición comunes.
En las Américas, los hantavirus causan el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), también conocido como Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) — una grave enfermedad respiratoria. En Europa y Asia, distintas cepas de hantavirus causan la Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR), que afecta principalmente a los riñones y los vasos sanguíneos.
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que ocurren entre 10,000 y 100,000 infecciones por hantavirus cada año, con la mayor carga en Asia y Europa. En las Américas, el SCPH es mucho más raro: se reportan cientos de casos al año en todo el continente.
En los Estados Unidos, la vigilancia epidemiológica comenzó en 1993, tras un brote en la región de Four Corners, en el suroeste del país. Hasta finales de 2023, se habían registrado 890 casos confirmados en tres décadas de seguimiento. La mayoría de las infecciones en el país ocurren en estados al oeste del río Mississippi. El portador más común es el ratón ciervo (deer mouse).
La cepa andina: la excepción dentro de la familia
De las más de 20 especies de hantavirus identificadas, el virus de los Andes (ANDV) — presente principalmente en Argentina y Chile — es el único documentado como capaz de propagarse de una persona infectada a otra.
Sin embargo, esa distinción viene acompañada de una aclaración fundamental. Según la OMS, la transmisión de persona a persona del virus de los Andes ha sido asociada exclusivamente a un contacto estrecho y prolongado — principalmente entre convivientes o parejas íntimas. No se propaga mediante contacto casual, y no se transmite antes de que la persona infectada muestre síntomas.
«La clave de la transmisión es la eliminación del virus en la fase presintomática y asintomática», explicó el Dr. Vincent Racaniello, profesor de Microbiología e Inmunología en la Universidad de Columbia. «La influenza y el SARS-CoV-2 son muy eficientes en eso. Con el hantavirus, el obstáculo es precisamente la transmisión eficiente entre personas.»
El virus de los Andes fue identificado por primera vez en 1995. La transmisión de persona a persona fue documentada por primera vez en un brote de 1996 en El Bolsón, Argentina. En las décadas siguientes, han ocurrido brotes esporádicos con transmisión interpersonal, todos de alcance limitado.
En febrero de 2025, el hantavirus acaparó la atención en Estados Unidos cuando una autopsia determinó que Betsy Arakawa, esposa del actor Gene Hackman, había fallecido a causa del virus.
El brote actual a bordo del MV Hondius — confirmado como la cepa andina el 6 de mayo de 2026 — es objeto de una respuesta internacional activa coordinada por la OMS, que incluye investigación epidemiológica, aislamiento de casos, evacuación médica y secuenciación del genoma del virus.
Síntomas y evolución de la enfermedad
Los síntomas del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus suelen aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición. La enfermedad progresa en fases diferenciadas:
Fase 1 — Etapa inicial (prodrómica) (dura de 1 a 5 días)
- Fiebre
- Fatiga
- Dolores musculares, especialmente en los muslos, caderas, espalda y hombros
- Dolor de cabeza
- Escalofríos
- Náuseas, vómitos y dolor abdominal
- Recuento bajo de plaquetas en sangre
Estos síntomas iniciales se asemejan estrechamente a los de la influenza, lo que dificulta el diagnóstico sin pruebas de laboratorio. Los CDC señalan que diagnosticar el hantavirus en una persona infectada hace menos de 72 horas es particularmente difícil, y con frecuencia es necesario repetir las pruebas.
Fase 2 — Etapa cardiopulmonar (se inicia dentro de los 10 días del inicio)
- Frecuencia cardíaca elevada o irregular
- Choque cardiogénico (el corazón no puede bombear sangre suficiente)
- Escape capilar pulmonar, con acumulación de líquido en los pulmones
- Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA)
- Posible insuficiencia respiratoria y presión arterial baja
Esta fase puede deteriorarse con rapidez. Sin acceso a cuidados intensivos, la mayoría de las muertes entre pacientes con SPH ocurren dentro de las 24 a 48 horas posteriores al inicio de la fase cardiopulmonar.
Fase 3 — Recuperación Los sobrevivientes enfrentan un período de recuperación que típicamente dura meses. Las dificultades respiratorias pueden persistir hasta dos años.
Tasa de mortalidad
El Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus conlleva una tasa de letalidad significativa. Los CDC reportan que aproximadamente el 38 por ciento de quienes desarrollan síntomas respiratorios por SPH fallecen a causa de la enfermedad. La OMS ubica la tasa de letalidad en las Américas en hasta un 50 por ciento, dependiendo de la cepa y de la disponibilidad de atención médica.
En 2025, ocho países de las Américas reportaron 229 casos de hantavirus y 59 muertes — una tasa de letalidad del 25.7 por ciento, según los datos de vigilancia de la OMS hasta la semana epidemiológica 47.
Actualmente no existe ningún tratamiento antiviral aprobado específicamente para el SCPH, ni vacuna con licencia. El antiviral ribavirina, aunque ha mostrado cierta eficacia contra la forma hemorrágica del hantavirus que se presenta en Europa y Asia, no ha demostrado efectividad contra la forma pulmonar. El tratamiento es de soporte: monitoreo clínico estrecho, asistencia respiratoria y, cuando está indicado, cuidados intensivos. El acceso temprano a una UCI mejora significativamente las probabilidades de supervivencia.
¿Representa una amenaza pandémica?
Los expertos en salud pública son categóricos en este punto: el virus de los Andes, por grave que sea, no posee las características necesarias para convertirse en un agente pandémico.
La OMS ha clasificado a los hantavirus en términos generales como patógenos prioritarios emergentes con potencial de generar emergencias internacionales de salud pública, dada la gravedad de las infecciones que pueden causar. No obstante, la organización también evaluó el riesgo actual del brote del MV Hondius como bajo.
Los epidemiólogos señalan una restricción fundamental: la letalidad del hantavirus es también su limitación. Un patógeno capaz de provocar una pandemia debe propagarse de manera eficiente — idealmente antes de que el portador muestre síntomas, y a través del contacto casual. El virus de los Andes no cumple ninguna de las dos condiciones.
Hantavirus y COVID-19: una comparación necesaria
La comparación con el COVID-19 es inevitable, pero los datos revelan diferencias fundamentales. El SARS-CoV-2, virus causante del COVID-19, se propagaba de manera eficiente a través de microgotas y aerosoles suspendidos en el aire — lo que permitía que una sola persona infectara a múltiples individuos en espacios cerrados, incluso antes de presentar cualquier síntoma. Esa combinación de transmisión presintomática y propagación aérea fue la razón principal de su alcance global. El virus de los Andes, en cambio, no se transmite por el aire en condiciones ordinarias, no se propaga antes de que aparezcan los síntomas, y requiere un contacto físico estrecho y sostenido para pasar de una persona a otra. Tampoco existe evidencia de que pueda transmitirse a través de superficies contaminadas o en ambientes con ventilación adecuada. En términos epidemiológicos, su número de reproducción básico — es decir, cuántas personas puede infectar un solo caso — es significativamente inferior al que demostró el SARS-CoV-2 durante la pandemia. Son dos virus con consecuencias clínicas graves, pero con perfiles de transmisión radicalmente distintos.
«El hantavirus requiere un contacto muy estrecho y prolongado para propagarse entre personas», señaló la Dra. Céline Gounder de KFF Health News en el programa PBS NewsHour. «Eso es muy diferente del COVID o de la gripe, que pueden transmitirse con mucha mayor facilidad por vía aérea.»
Incluso a bordo del MV Hondius — un entorno cerrado con cientos de personas en espacios reducidos, condiciones que acelerarían la propagación de cualquier patógeno eficientemente transmisible — el brote se mantuvo limitado a quienes tuvieron el contacto más directo con los enfermos.
«El hantavirus falla esta prueba de manera contundente», señaló Newsweek, citando al virólogo de Columbia, el Dr. Racaniello. «El virus de los Andes lo hace tan mal que incluso en un barco con cientos de personas en espacios reducidos — el peor escenario posible para la propagación de una enfermedad — la transmisión fue escasa y se limitó a las personas con el contacto más cercano.»
Cómo protegerse
Dado que la principal vía de infección sigue siendo el contacto con roedores infectados y sus desechos, los CDC recomiendan las siguientes medidas prácticas:
- Sellar orificios y grietas en el hogar o el garaje para impedir la entrada de roedores
- Colocar trampas dentro y alrededor del hogar para controlar las infestaciones
- Almacenar alimentos en recipientes resistentes a roedores
- Usar guantes y mascarilla al limpiar espacios cerrados, garajes o áreas con señales de actividad de roedores
- Ventilar los espacios cerrados antes de limpiarlos
- No levantar polvo en áreas con excrementos de roedores — humedecer la zona con desinfectante antes de limpiar
Las personas que trabajan en construcción, agricultura, silvicultura o control de plagas enfrentan mayor riesgo de exposición ocupacional y deben tomar precauciones adicionales.
Lo que el brote del MV Hondius nos dice
Más allá del conteo inmediato de casos, el brote del Hondius ha puesto de manifiesto una preocupación más amplia en la comunidad científica: en palabras de la Dra. Blumberg — una de las médicas que lidera la investigación internacional — «prácticamente no tenemos experiencia con el hanta andino». La secuenciación completa del genoma del virus, actualmente en marcha, ayudará a determinar si el virus ha desarrollado nuevas mutaciones.
La OMS ha coordinado la cooperación científica a nivel global, con un grupo de trabajo internacional que ya ha convocado varias reuniones. Los científicos rastrean activamente los contactos de los pacientes evacuados, varios de los cuales fueron trasladados a Sudáfrica para recibir atención médica.
La situación está siendo monitoreada. Según la evaluación actual de las principales autoridades sanitarias del mundo, no es motivo de pánico — pero sí es un recordatorio de que los patógenos conocidos pueden reaparecer en nuevos contextos, y que la infraestructura de preparación ante emergencias sanitarias es indispensable.
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), Mayo Clinic, CNN, Newsweek, Wikipedia/Síndrome Pulmonar por Hantavirus. Todos los datos de este artículo provienen de fuentes documentadas y de acceso público.



