
¿Qué hay detrás del aumento de brotes de ciclosporiasis y legionela en Estados Unidos?
ESTADOS UNIDOS — Dos enfermedades de origen completamente distinto —un parásito intestinal y una bacteria que se aloja en sistemas de agua— han generado un número inusualmente alto de brotes en Estados Unidos durante 2026. Aunque sus causas biológicas no están relacionadas, expertos en salud pública señalan factores específicos para cada una, además de un elemento que ambas comparten: los recortes recientes a los sistemas federales de vigilancia epidemiológica.
Ciclosporiasis: la cadena alimentaria bajo la lupa
La cyclosporiasis es causada por el parásito que se transmite por contaminación fecal-oral en agua o alimentos frescos. El brote de este año —que hasta la fecha de este reportaje ha afectado a más de 30 estados, con más de 2,600 casos solo en Michigan— ha sido especialmente difícil de rastrear hasta su origen.
La investigación apunta a un posible culpable – Taco Bell, que desde el martes 15 de Julio ha retirado multiples productos de su menú por temor a estár contagiados con la Ciclosporiasis. Aunque el apunte es preliminar, pudiera explicar la gran cobertura de infección en el medio oeste estadounidense.
Autoridades de salud de Michigan identificaron «lechuga o mezclas de ensalada» como posible fuente, aunque hasta el momento no se ha señalado un proveedor, cultivo o distribuidor específico. Brotes anteriores de esta enfermedad se han vinculado a productos como cilantro, frambuesas, albahaca y tirabeques.
Dos factores dificultan particularmente la investigación de este tipo de brotes, según explican especialistas en seguridad alimentaria:
- El periodo de incubación de la cyclosporiasis puede extenderse de dos días hasta más de dos semanas, lo que complica que los pacientes recuerden con precisión qué alimentos consumieron antes de enfermar.
- Para cuando se identifica un posible vínculo, el alimento contaminado ya no está disponible para su análisis en laboratorio, lo que convierte cada investigación en un ejercicio de reconstrucción retrospectiva.
Legionela: infraestructura envejecida y clima cambiante
La bacteria Legionella pneumophila, causante de la neumonía conocida como enfermedad del legionario, prolifera en sistemas de agua construidos por el ser humano: torres de enfriamiento, tuberías de edificios, spas y sistemas de calefacción de agua. Se transmite por la inhalación de gotas de agua contaminada en aerosol, no de persona a persona.
Revisiones científicas recientes identifican varios factores detrás del aumento sostenido de casos observado desde principios de siglo:
- Infraestructura de plomería envejecida. Edificios con tuberías corroídas, tramos de agua estancada o sistemas mal mantenidos —comunes en hospitales, hoteles y edificios de apartamentos— crean condiciones ideales para que la bacteria se multiplique dentro de capas protectoras llamadas biofilms.
- Cambio climático. El aumento de las temperaturas ambientales y del agua, junto con patrones más intensos de precipitación y sequía, está alargando la temporada tradicional de riesgo y ampliando su alcance geográfico, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y múltiples estudios revisados por pares.
- Mejoras en las pruebas diagnósticas también explican parte del aumento reportado, aunque en menor medida que los factores de infraestructura y clima.
Casos recientes documentados en Harlem, Nueva York, fueron vinculados a torres de enfriamiento contaminadas, mientras que un brote posterior en el mismo vecindario, sin torres de enfriamiento en el edificio afectado, fue atribuido por el Departamento de Salud de la ciudad a un sistema de agua caliente con temperaturas propicias para el crecimiento bacteriano.
El hilo común: recortes a la vigilancia federal
Ambos brotes han reavivado el debate sobre los recortes de financiamiento a los sistemas de vigilancia epidemiológica del gobierno federal. En julio de 2025, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) redujeron el alcance de su Red de Vigilancia Activa de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (FoodNet), un programa federal-estatal en operación desde 1995. La vigilancia activa obligatoria quedó limitada a Salmonella y E. coli productora de toxina Shiga, mientras que el reporte de otros seis patógenos —incluida la Cyclospora— pasó a ser opcional para los estados participantes.
Un vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) justificó la medida indicando que Salmonella y E. coli representan la mayor carga de enfermedad, hospitalizaciones y muertes por transmisión alimentaria en el país, y que otros sistemas de vigilancia continúan monitoreando los demás patógenos, incluyendo el Sistema Nacional de Vigilancia de Enfermedades de Notificación Obligatoria (NNDSS), a través del cual la ciclosporiasis se sigue reportando.
No obstante, varios especialistas han cuestionado públicamente esa decisión frente al brote actual. Barbara Kowalcyk, directora del Instituto de Seguridad Alimentaria y Nutrición de la Universidad George Washington, declaró a The Guardian que consideraba probable que los recortes de financiamiento hayan afectado la velocidad de la investigación en curso. Jill Roberts, profesora de biología de salud ambiental en la Universidad del Sur de la Florida, fue más allá al calificar el brote como predecible, dado el debilitamiento del sistema FoodNet. Craig Hedberg, profesor de la Universidad de Minnesota, ofreció una perspectiva distinta: explicó que FoodNet nunca estuvo diseñado para detectar brotes multiestatales como el actual, y que la vigilancia de la ciclosporiasis en sí no se ha reducido, ya que la enfermedad permanece bajo notificación obligatoria a nivel nacional.
A este debate se suma que la propia CDC ha operado durante 2026 con una fuerza laboral considerablemente reducida, tras una serie de despidos masivos ordenados por la administración federal en 2025. Una parte importante del financiamiento de la agencia se dirige directamente a los departamentos de salud estatales y locales, por lo que las interrupciones en ese flujo de fondos han añadido presión adicional sobre la infraestructura de salud pública que sostiene la detección y respuesta a brotes a nivel comunitario.
En resumen
El aumento de casos de ciclosporiasis parece responder principalmente a la dificultad de rastrear contaminación dentro de una cadena alimentaria compleja y a un periodo de incubación prolongado, mientras que el de la legionela se explica en mayor medida por infraestructura de plomería envejecida y un clima cada vez más cálido. Ambos fenómenos, sin embargo, se desarrollan en un momento en que el sistema de vigilancia epidemiológica federal cuenta, según varios expertos citados por medios especializados, con menos capacidad que en años anteriores para detectar y responder con rapidez — un diagnóstico que la propia administración federal disputa.
Fuentes: Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC); Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS); The Guardian; Forbes; NBC News; CIDRAP (Universidad de Minnesota); WUSF/Rush Family Radio News; Alaska Beacon/KFF Health News; Global Biodefense; Organización Mundial de la Salud; ScienceDirect; PMC/National Library of Medicine.



