
Cuba al Borde del Colapso: Apagones Masivos, Hospitales Sin Luz y 20 Horas Diarias Sin Electricidad Bajo el Bloqueo Petrolero de EE.UU.
Por Diario Digital | 8 de marzo de 2026
La Habana • Cuba atraviesa la peor crisis humanitaria de su historia moderna. El bloqueo petrolero impuesto por la administración Trump ha reducido las importaciones de combustible de la isla en un 90 por ciento, dejando a los 11 millones de cubanos sumidos en apagones que superan las 20 horas diarias en gran parte del país, hospitales sin capacidad para realizar cirugías que no sean de emergencia, escuelas con horarios recortados y un sistema de transporte público prácticamente paralizado.
El pasado 4 de marzo, una falla en la planta termoeléctrica Antonio Guiteras — la mayor de la isla — dejó sin electricidad a dos tercios del país, incluyendo La Habana. Pero el apagón no fue un evento aislado: la red eléctrica cubana venía operando al límite, generando apenas 1,180 megavatios contra una demanda nacional de 2,250, un déficit de más de mil megavatios antes de que la planta colapsara.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó estar «extremadamente preocupado» por la situación humanitaria en Cuba, advirtiendo que el país podría enfrentar un «colapso» si no se satisfacen sus necesidades petroleras.
La mecánica de la asfixia
La crisis se precipitó a partir de una secuencia de decisiones de la administración Trump ejecutadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Tras la intervención militar estadounidense en Venezuela el 3 de enero — en la que murieron 32 oficiales militares cubanos — Estados Unidos cortó todo flujo de petróleo y recursos financieros venezolanos hacia Cuba. Venezuela era el principal proveedor de crudo de la isla.
El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva declarando emergencia nacional y autorizando aranceles contra cualquier país que exporte petróleo a Cuba, una amenaza dirigida principalmente a México, el segundo proveedor de la isla. México suspendió temporalmente sus envíos de crudo a Cuba el 27 de enero, en lo que la presidenta Claudia Sheinbaum calificó como «una decisión soberana», aunque en febrero envió dos barcos de ayuda humanitaria.
Cuba depende de aproximadamente 100,000 barriles de petróleo diarios para mantener servicios básicos. La isla produce una fracción de esa cantidad domésticamente. Sin Venezuela ni México como proveedores, y con Estados Unidos interceptando tanqueros con crudo sancionado, la nación caribeña se ha quedado prácticamente sin combustible.
La vida cotidiana bajo la crisis
Los testimonios desde la isla pintan un cuadro desolador. María Elena Rodríguez, una maestra jubilada de Pinar del Río, la provincia más occidental, declaró a The New Humanitarian que nunca ha vivido algo comparable. «Las cosas fueron muy duras en los 90, durante el Periodo Especial. Luchábamos por conseguir comida y transporte, pero al menos había medicinas disponibles», dijo. Rodríguez señaló que ahora está acostumbrada a saltarse al menos una comida al día.
El gobierno cubano implementó medidas de emergencia en febrero: la semana laboral de las empresas estatales se redujo a cuatro días, se recortaron los horarios escolares, se cerraron las principales instalaciones turísticas, se restringió el transporte entre provincias y se suspendió la venta de combustible de aviación en nueve aeropuertos hasta mediados de marzo. Aerolíneas como Air Canada suspendieron sus vuelos a la isla, mientras que Air France anunció que sus aviones deberán hacer escalas adicionales en el Caribe para reabastecerse.
Los precios de los alimentos se han disparado. Con un salario estatal promedio de 6,500 pesos cubanos mensuales — menos de 13 dólares al tipo de cambio informal — un cartón de 30 huevos cuesta más de 3,000 pesos. Los mercados de productos frescos se están vaciando, y los cortes de electricidad complican desde la atención médica hasta el bombeo de agua potable.
En provincias como Ciego de Ávila, los residentes reportan apenas una hora de electricidad al día. Comunidades que dependen de camiones cisterna para el suministro de agua enfrentan la posibilidad de tener que recurrir a animales de carga para transportarla.
Un frío sin precedentes
A la crisis energética se sumó un evento climático inusual: el 3 de febrero, Cuba registró la temperatura más baja de su historia, 0 grados centígrados, medida en una estación meteorológica de la provincia de Matanzas. El frío extremo, combinado con la falta de electricidad para calefacción, agravó las condiciones para los más vulnerables.
Un día después, las provincias orientales de Guantánamo, Santiago de Cuba, Holguín y Granma sufrieron un apagón total, mientras que la parte occidental de la isla y La Habana enfrentaron graves dificultades eléctricas. El 13 de febrero, un incendio en una planta procesadora de combustible en La Habana agravó aún más la crisis energética.
Geopolítica del bloqueo
La estrategia de «presión máxima» de Trump tiene un objetivo declarado: el cambio de régimen en Cuba. En la cumbre «Escudo de las Américas» celebrada ayer en Doral, Florida, el mandatario estadounidense declaró que Cuba vive sus «últimos momentos de vida» y que considera que un cambio de gobierno será «fácil.»
Sin embargo, la realidad es más compleja. Rusia es el único exportador de petróleo con la capacidad de producción, la flota naviera y la limitada exposición a aranceles estadounidenses que podría llenar el vacío dejado por Venezuela y México. No obstante, Cuba carece de divisas fuertes para pagar: históricamente compensaba a sus proveedores de crudo a través de un sistema de trueque, enviando médicos cubanos a cambio de petróleo con descuento. Rusia, concentrada en financiar su propia economía de guerra, necesita efectivo.
El 25 de febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió licencias limitadas que permiten a empresas revender petróleo venezolano al sector privado cubano, en lo que algunos analistas interpretan como una válvula de escape parcial. Sin embargo, las licencias excluyen a cualquier entidad vinculada al gobierno o las fuerzas armadas cubanas, lo que limita severamente cuánto petróleo llega realmente a la red eléctrica estatal.
Paralelamente, Washington ha establecido contacto con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, aunque no se trata de un líder de alto rango del Partido Comunista Cubano, según reportó el Miami Herald. Trump ha llamado a Cuba a «hacer un acuerdo antes de que sea demasiado tarde», sin especificar términos concretos.
Una isla que resiste y sufre
Expertos de Naciones Unidas han condenado la orden ejecutiva de Trump, describiéndola como «una grave violación del derecho internacional y una seria amenaza para un orden internacional democrático y equitativo.» Durante más de tres décadas, la Asamblea General de la ONU ha votado consistentemente a favor de poner fin al embargo estadounidense contra Cuba.
Francisco Pichon, el funcionario de mayor rango de la ONU en La Habana, describió «una combinación de emociones» en el país: «una mezcla de resiliencia, pero también de dolor, tristeza e indignación, y cierta preocupación por los acontecimientos regionales.»
En las calles de La Habana, los vecinos se reúnen al anochecer para cocinar sopas compartidas con leña y carbón. Los cubanos se repiten entre sí la misma frase que ha definido cada crisis de su historia reciente: «Hay que seguir luchando. No hay otra forma. Hay que seguir adelante, bloqueo o no bloqueo.»
Mientras tanto, activistas internacionales han anunciado la organización de la «Flotilla Nuestra América», un intento de romper el bloqueo estadounidense y llevar ayuda humanitaria a la isla, evocando las flotillas solidarias que en el pasado desafiaron bloqueos navales en otras partes del mundo.
Fuentes: Naciones Unidas, The New Humanitarian, The Nation, Crisis24, Democracy Now!, Wikipedia, Bush Center, The Dupree Report




