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Tribunal de Colombia despenaliza el suicidio médicamente asistido

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Con seis votos a favor y tres en contra, la Corte Constitucional de Colombia dejó sin efecto el artículo del código penal que castigaba con pena de cárcel al personal de salud que asistiera un suicidio, convirtiéndose así en el primer país de América Latina en legalizar esta práctica.

Gracias a este fallo, los médicos tendrán la posibilidad de ayudar a morir a un enfermo terminal si este así lo decidiera. Cabe señalar que, a diferencia de la eutanasia, es el paciente quien realiza la acción para acabar con su vida, una práctica que se conoce como muerte digna.

“El médico que ayuda a quien padece intensos sufrimientos o grave enfermedad y decide libremente disponer de su propia vida, actúa dentro del marco constitucional”, señala el fallo del máximo tribunal colombiano. Antes de ello, los médicos que asistieran un suicidio enfrentaban penas de prisión de entre 12 y 36 meses.

Según la Fundación Derecho a Morir Dignamente (DMD), la diferencia entre la eutanasia -que es legal en Colombia- y el suicidio asistido es, básicamente, quién administra la dosis letal.

“En el caso de la eutanasia es el personal sanitario quien administra el medicamento que provoca la muerte y en el caso del suicidio asistido es el o la paciente quien se autoadministra el medicamento que la otra persona le ha proporcionado”, explicó el organismo internacional.

Según el abogado Lucas Correa, uno de los impulsores de la medida, la decisión de la corte señala que la ayuda al suicidio dejará de ser un delito, siempre que el proceso sea realizado por un médico y siguiendo una serie de requisitos estrictos.

El fallo señala que podrán acceder a este derecho únicamente los pacientes que atraviesen un “intenso sufrimiento físico o psíquico, proveniente de lesión corporal o enfermedad grave e incurable”. Estas son las mismas condiciones que rigen para acceder a la eutanasia, que hasta el año pasado estaba reservada únicamente para pacientes terminales, pero luego fue flexibilizada.

El tribunal señala que, aquellos que realicen el procedimiento sin cumplir con los requisitos, podrían enfrentar condenas de hasta nueve años de cárcel.

El suicidio asistido es regulado en un puñado de países como Suiza, Austria, Alemania, Italia, Nueva Zelanda y algunos estados de Estados Unidos y de Australia. En tanto, la eutanasia es reglamentada en España, Holanda, Bélgica y Luxemburgo, según datos de la Fundación DMD.


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