Internacional

Pacientes crónicos temen por su vida ante escasez de medicinas

María Antonia González es venezolana, fue diagnosticada hace nueve años con acromegalia, una enfermedad rara, poco conocida y crónica, similar al gigantismo. Hace cuatro meses dejó de tomar los medicamentos que controlan el crecimiento irregular de sus órganos y de su cuerpo.

El tratamiento que necesita para seguir adelante con su vida escasea en Venezuela.

“Ya los zapatos no me quedan porque el pie me ha crecido, me deterioro físicamente, eso me deprime verme en un espejo deformada, a mi el medicamento me había estabilizado (…) a mi me creció la lengua, las orejas (…) me controlaron con la inyección(…) tengo miedo de volver atrás, tengo miedo de quedar ciega, tengo miedo a no caminar, yo se que me voy a morir algún día pero mientras viva tengo derecho a tener calidad de vida es un derecho”, dijo María Antonia González.

Doscientos cincuenta venezolanos padecen la misma angustia, entre ellos Neidy García, una joven que teme por su vida.

El tratamiento es de alto costo, solo lo importa a Venezuela el gobierno, pero en 2018 no ha estado disponible.

“Nos dicen que no hay divisas, que no hay respuesta que vengamos mañana, no podemos esperar a mañana, porque para un mañana nos podemos morir”

Con su nariz, manos y pies hinchados se encontraba a las afueras del Ministerio de Salud Manuel Govea que padece también de acromegalia, suplicaba por sus medicinas.

“Nosotros lo que queremos es nuestro derecho a seguir viviendo”, dice Govea.

El gobierno por su parte ha negado la existencia de una crisis en el sistema de salud y ha señalado que las fallas son puntuales y obedece a un sabotaje internacional.

La presidenta de la cuestionada Constituyente, Delcy Rodríguez, dijo – en su cuenta en twitter, el lunes – que la supuesta crisis humanitaria es una construcción artificiosa de la derecha imperialista para intervenir el país y someter al pueblo.

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